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La Feria y El Fiera

abril 29, 2009

feria20de20sevillaCon amor inexplicable para Corín Tellado

¿Viajarán estas gotas por la superficie de tu piel? Será tu traje enrarecido, flotando sobre la cama, naufrago de nosotros dos, testigo mudo de cómo tus manos recorrerán esos centímetros planos a donde llegué asaltándote. Es verdad, nunca te amaré, lo nuestro es puntual, casi burocrático. Dos seres enjaulados responden siempre así, como ese horroroso grupo sevillano, los”Siempre Así”. La derecha canturreando, poca gracia poseen los afortunados. Fofo y glotón es el mensaje cuando en tu vida nada ha faltado. Marionetas de príncipes despidiendo solterías, músicos imaginados, estudiados como mal ejemplo.
Una luz, intensa luz en medio del barullo de la caseta, calló todo ruido, toda sevillana machacona .Llevabas tres rebujitos entre pecho y olvido. Al atravesarnos con la mirada supe entender esa señal seca que marca el peligro indicando una detención violenta.
La Feria tiene garganta profunda, es una comunión de fiesta circular. Hay que celebrar, aplaudir, encomiar, exaltar. Este año celebramos haber esquivado milagrosamente al paro, toro bravo, lo eludimos con la verónica insensata del “Dios proveerá”. Celebramos que los bancos han quedado cojos y las catenarias del tranvía una vez más nos las han metido sin doblar. Martha aún flota en el miedo, es un río persistente. Se desvanece entre basura, jirafas de peluche y policías implorando confesiones. La impotencia ante tamaña crueldad hace reclamar firmas, en vez de mejorar ciertos corazones antes de lo ocurrido. Nos distraen de aquello más oscuro, la cola enredada de lo siniestro, el plan infinito del eterno poderoso. Debieran condenar perpetuamente a los gestores de la pornográfica pobreza, para eso nadie se atreve a recoger firmas.
Celebramos a un negrito estadounidense dominando un extraño despacho oval lleno de botones y pastillas .Celebramos que los rusos son como los osos: Devoran a su presa viva. Angela Merkel en realidad es una institutriz y Sarkozy defiende su cabeza recordando guillotinas.
Sevilla esta plagada de disturbios, la gente pide culpables .Miles de casas están sin estrenar, recién construidas, blindadas por falta de hipotecados y confianza en el porvenir.
Las ferias siempre serán detonantes. Allí se reconocen los miembros de una tribu y cada año los desparecidos son tragados secretamente por la desdichada mano del azar.
La feria en verdad es una vitrina donde la vanidad usa maquillajes imperfectos.
La rutina del ser perteneciente se diluye con la lucha de ser alguien reconocido.
Este año faltarán los que el destino tragó de un golpe, sin eructos.
Constructores, empleados del Corte Inglés. Secretarias alucinadas viendo vidas ajenas más brillantes que sus uñas de porcelana falsa. Funcionarios de La Junta separados por el extremo rigor de las jerarquías rancias. Abogados engominados, tiesos en su sonrisa. Señoras inoperantes cargadas de lunares y flores abstractas. Señoritos sobreactuados tirando de fortunas viejas como sus caballos. Itinerantes sociales cargados de artículos fugaces iguales al humo de un cigarro. Señoritas bien que viven mal, mujeres malas viviendo bien. Sevilla se consuela diciendo: “Siempre así”
Perdido en esa algarabía te encontré. Sonriente y trajeado, zapatos castellanos, tu novia huyendo de la santidad y tus pies cansados de no querer bailar.
Cargamos mucho los que llevamos secretos. Lo secretos son una especie de granito donde se han esculpidos cruces y pecados, deseos y verdades.
Como dos imanes atraídos hacia un abismo inoxidable, cual cauce irremediable del Guadalquivir, como un arzobispo excitado discursando acerca del condón. Como un alcalde fascinado por la Giralda del poder, como dos “canis” abducidos por la magia de una cadena. Como un tatuaje para un niñato decadente, como mi madre escuchando mear a mi padre, como los prestamistas y sus teléfonos torturantes. Así, con esa naturalidad, atraídos silenciosamente, nos acercamos.
Preguntaste si era extranjero. Pregunté si tus ojos coloreaban el aire anochecido.
“Siempre así” sometidos a la estupidez de las preguntas obvias nos fuimos al estacionamiento del Charco de la Pava ¡Qué pavos! Llevabas los vasos de novia para tu “rebujita vida”. Entrando al coche, el mundo y la “Calle del Infierno” colmaron compartimientos sellados íntimamente, clandestinamente. Apareados contra natura, sin escalas, nos deslizamos por la montaña rusa del dolor liberado. Nos bebimos como la ultima gota de una botella antes de pedir otro deseo, nos embarramos como un buzo buscando desaparecidos. Enmudecimos tanto, cualquier palabra hubiera estallado como bomba lapa en nuestra ruta adolorida. Jamás se comprueba el final del dolor dando paso al placer, su rumbo circular y ciego tortura una vez que el amor se cansa de respirar.
” ¡Qué te guste quillo, hasta que te cagues! ¡Soporta hasta que no te duela, cabrón! “Hipnotizados, adheridos, acalambrados, felices y fugaces. Ojala fuera Siempre así… así…así
Querido feriante, estudiante de derecho, empadronado, vecino “de toda la vida” en Los Remedios, hijo de líder andalucista y madre persignada, dueño de pezones estrábicos y fimosis mal operada. Me estoy bañando de ti, mi mujer supone que las gambas de la feria me han caído mal. He vomitado la ensaladilla pensando la profundidad de tu boca, la aspereza de tu sexo afeitado. Estoy seguro, tu traje azul escucha el agua corriendo sobre tus nalgas, a lo mejor lloras. ¡No puedo llorar! Olvídate de mi, menos de lo hecho. Trataré de olvidar preparando mis enseres de médico, jefe de planta en el Virgen del Rocío, este Abril alergénico del 2009 durante la Feria .Imaginaré alucinado tus pies en otros seres. Te juro no pisar rabiosamente el pedal de la velocidad del olvido, en gentes como yo: Heterosexual disidente, pío, pijo convencido, decente.
“El paro volvió a subir en marzo y ya supera los 3,6 millones” repite la voz de mi alma. Agradezco haberte raptado, haberme escapado del mundo. El tiempo exacto e infinito de una convulsión feroz…

Richard Villalón
Sevilla, Abril de 2009
http://www.richardvillalon.com

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Bienaventurados los abiertos porque jamás serán cerrados

enero 28, 2009

Cuando aprieto “On”, aparece el día, nuboso, frío como titular periodístico, haciéndome sentir cobijado dentro de esta cama dulce en medio del Aljarafe. Es cierto, anoche pensé: “Diciembre me va a tragar”, sin embargo tu silueta alumbrando penumbras me alivia cuando escucho lo siguiente:
Encuesta ¿Cambiará el mundo con Obama? El paro vuelve a subir por octavo mes consecutivo. Condoleezza Rice toca el piano para la reina de Inglaterra. Di Caprio pone a la venta su lujosa propiedad en Malibú California. Al menos tres muertos en una explosión en un tren en la India. Zapatero no conocía vuelos a Guantánamo con escala en España autorizados por Aznar. El PP resta importancia a la noticia de los vuelos de Guantánamo. El Banco de Japón mantiene los tipos en el 0,30 por ciento en una reunión extraordinaria. Un nuevo atentado en la India deja al menos tres muertos en un tren. Ingresan en un hospital en Londres al español herido en Bombay. EE.UU. advirtió a la India en octubre de posible atentado terrorista en Bombay. La Audiencia Nacional abre una investigación sobre las conexiones entre las FARC y ETA. Dos canadienses mueren en Tailandia tratando de alcanzar un aeropuerto.
Despierto frente a un animal sanguinario, sediento, vive en el dormitorio, es la televisión. Anestesia mis madrugadas, aunque el teléfono sea un verdugo pertinaz, cotidiano, cobrándome dineros retrasados. La televisión es mi mal menor, me calma. Reclamo historias para aturdirme de la realidad, borracho con eso, confundo resaca con baja temporal. La calle es un film de tercera categoría, producción pobre, escenas repetidas. Deambulo en el coche recordando divertido el cuento nocturno de José María:” La madre de San Pedro era una cabrona, tacaña a más no poder. Murió y se fue derechita al infierno. Los santos (no Federico ¡Dios Nos libre!) asustados por esa mala publicidad a la empresa, recurrieron al mismísimo San Pedro asegurándole su salida indemne del infierno. Borrarían las pruebas, los atestados, los testigos presenciales, sus antecedentes, eliminarían rastros de su estancia infernal y colorín colorado. Incluso Dios en un ataque de nepotismo natural dijo.”Todos tenemos una buena acción con la cual podemos salvarnos, si no, se la inventamos, faltaría mas…” La madre de San Peter en su prisión recordó su única generosidad: había regalado a un pobre una hoja de puerro, ese sería su salvoconducto para librarse de tamaña vergüenza. El diablo implicado, rabioso y sabiéndose afectado dijo. “Si; que vaya al cielo, salvándose con la única acción buena de su vida”. Los demonios se alegraron viendo como trepaba por las paredes inmundas del pozo del averno con las faldas sucias y desgañitándose:” ¡Soy la madre de San Pedro idiotas, ya se enterarán…!” Casi consiguiendo salir, un angelito perverso y misterioso le dijo:”Te vas a salvar con la hojita de puerro que regalaste”. Ella se aferró desesperada y los demás penitentes del abismo se colgaron de sus faldas haciendo que su peso descomunal rompiera la hojita débil, desbarrancándose otra vez al fondo del silencio…
Cuentan que a partir de ese instante, regresa cada cierto tiempo, disfrazada en otro cuerpo, para vengarse…
La Biblia cuidadosa silencia esa historia, involuntariamente recuerdo a Esperanza Aguirre. Poderosa, llamativa hasta el orgasmo de los rectos y bienpensantes. Sobreviviente nata a mil catástrofes, simulada maga, falsaria bruja sirviendo al poder.
En la India algunos muestran su extraña alegría al no haberse cruzado con “Espe” en su huída de emperatriz imperiosa. Los helicópteros cargan una historia íntima con la señora. Un amigo biólogo de Doña Ana, huérfano de primos, asegura que si viniera una catástrofe nuclear algunas cucarachitas trepadoras, llenas de mechas y zapatitos altos con calcetines de encajes labrados, demostrarían la inmortalidad al declarar su nombre: “Esperancitas Voladoras Aguerridas”.Amen.

Richard Villalón
Sevilla, viernes, 05 de diciembre de 2008
http://www.richardvillalon.com

Vaticinio

octubre 23, 2008

Vaticinio

Hay vidas que no son vidas. Sólo son el fantasma de una ilusión.

(Anónimo)

 

Tomás hablaba de la doctora Carmen sonriendo, sabía sus trampas para distraernos. Ella vigila y cuida no costemos tanto a la seguridad social, total, somos simples peones en este inmenso ajedrez, tomemos lo que tomemos la muerte es demócrata, llega sin miramientos.

Vengo aquí casi por costumbre, lo mío es fácil, tengo dos vertebras malas y una depresión de caballo. Me tomo las pastillitas, me voy, me dan la baja, sigo fumando, tomando la realidad a trocitos. La vida es eso, una divertida manera de saltarse las reglas, las veces que el cuerpo resista.

A Tomás lo miraba opaco, como desenfocado en una cámara analógica. Será mi propia depresión quien hace perder brillo y colores a los paisajes del mundo, Tomás es divertido. Sabemos que un juego donde nadie pierde es fatal Él es un espejo gigante reflejando mis miedos. ¿Y si acabara así? Sentado en el centro de salud de Espartinas para siempre. Vagando como un zombi, buscando excusas para no volver al trabajo.

Ya van tres meses y no me recupero, no es la edad. Esa maldición inexorable que tarda años en llegar y nos hace esfumarnos a los ojos de los demás. Invisibles y vagabundos en dimensiones extrañas. Fantasmas de nosotros mismos. Heridos de ausencia, falta de atención. Las mujeres miran consternadas, con cara de ver un muerto y nunca preguntan la enfermedad que nos encadena. Ellas llevan su cruz sin explicarse la cruz de los hombres solitarios. Para ellas somos dos señores agrupados en esas sillitas siniestras haciendo apuestas sobres goles y presidentes ineptos.

Tomás me alegra la mañana, es un cateto dulce, no duda, dispara. Recoge radiografías, las agrupa transformándolas en un escudo inapropiado para enfrentarse al mundo, gastando una vida estrecha como el balcón por donde la mira.

Lo raro es su olor a musgo, a caja cerrada, a borde de carretera. Nunca supuse que mi tristeza traería alucinaciones. Pero no, él es real, espectro, pero real. Me dijo el jueves pasado: “Es verdad, estoy muerto. He resucitado pronto, vienen muchos muertos así y quería sentarme antes que nadie en primera fila. Me mataron por causalidad en la guerra civil .Era maestro, tenía amigos de todos los pelajes y matices, republicanos y rojos, ácratas y religiosos.

Una mañana seca como una hostia, un padre de familia me advirtió amenazando que dejara de explicarles a sus hijas lo de la libertad y el amor. Esa misma noche allanaron mi casa subiéndome a un camión y junto con varios más fui acribillado. La luna tenia un rubor de espanto cuando sentí las palas tapándonos de tierra y olvido.”

Su familia aún lo anda buscando entre pirámides de papeles y mentiras. La nada con que se aplacó su muerte, pesa mucho más que un mármol del Valle de los Caídos. Leo en su rostro la confusión de no saber comprender si murió como héroe o como traidor .Por eso se viene al Centro de Salud divertido viendo una España florecida después de la conflagración fratricida .Escuchando a los dueños del silencio convenido, viendo por la pantalla de plasma a un señor Garzón, empecinado en hacer volver a los muertos.

Después de esta revelación, Tomás pide un café. Dándome la mano presiento un organismo dolorido luchando por lograr una identidad clara .Le pregunto si al final hemos cambiado en algo, si los españoles de ahora hemos digerido la matanza de hermanos contra hermanos.” ¿Tú crees que a los dueños de la banca les gustaría compartir su sangre? ¿Crees que existe un centro en esta brújula descarriada?

La crisis brota como mala hierba y el primer augurio se ha cumplido: Cuídate del tiempo cuando los jabalíes asalten carreteras…”

 

Richard Villalón

Sevilla, martes, 21 de octubre de 2008

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Carta Íntima para la Prensa Pública Mexicana

octubre 2, 2008

Este papel lo he ido aplazando por años. Cuando recuerdo mi trabajo y leo las cartas de amigos, fans, y detractores mexicanos llega otra vez un dolor esquivo, nunca realmente sabré donde me duele México. Breve, profundo espacio donde nunca volví a estar.

En Europa he intentado trabajar y sigo cantando. Esta Europa  anti-pobreza, es la que me asusta cada día más. Aquí somos inmigrantes, ni siquiera tenemos espalda para sudar, somos números abstractos, acertando para devolvernos de donde nunca debimos salir. Se odia la falta de riqueza, la  miseria es otro cuento.

No sabéis cuánto he llorado buscando mi propia imagen mexicana.  Es como cuando el ordenador se vuelve contra el amo haciéndose su propio dictador. Negándonos todo lo escrito, lo sentido, lo cantado. Jurándonos quitarnos lo bailado en su capricho. Por suerte en mi memoria hay archivos donde la prensa mexicana apoyó mi trabajo, donde la gente de la calle me reconocía en los mercados y también hay muchas puertas cerradas por mi condición sexual, mi situación de extranjero  y sobretodo por lo peligroso de mi presencia. Salí de México en Noviembre del 94, aun tengo cajas cerradas en mi casa Sevillana. Ningún amigo artista me retuvo, todos creían que era por amor a mi pareja (dicen que el amor vuelve locas a las mujeres y a las locas… pendejas), hombre con el que he compartido casi todas mis mejores alegrías y a quien a veces cuelgo como milagrito mis peores depresiones. He estado a punto de tirarme de muchos trenes en plena carrera y he visitado muchas madrugadas Coyoacán hecho fantasma. Realmente este papel es una confesión creo a tiempo, han pasado casi catorce años. A mi me echaron los judiciales, los secuestradores del arte, algún que otro amante chaparrito de ideas.

Me echaron  ciertas brujas apegadas  a las consignas de servir  al poder con tal de estar.

Así tuve que salir, sabiendo  dolorosamente, que el pueblo mexicano ama la cultura,

el teatro, la voz de sus cantores, los trazos de sus pintores,  la palabra de sus poetas. Unos saben permanecer , flotar al menos. Confieso, me harté de cazar contactos, agradar al PRI y cocinar en la misma olla el bien y el mal. No se puede ser contestatario cuando hay que lamer la mano de cualquier amo.

Esta carta la hago para quienes quieren ver el desarrollo de mi trabajo ahora mismo.

Pronto volveré al DF .Nadie  me habla bien ahora de esa ciudad. Leo las manifestaciones y parece que la seguridad es un caos. Pero ¿Qué mal podría hacer con mi voz cantando? ¿Es malo afirmar que solo los artistas transformamos el horror en belleza?

Escribo y releo las líneas de mis manos. Tengo edad  para reconocer: “La juventud es el mejor tiempo para desperdiciar las grandes oportunidades.” Extraño el atole en las mañanas de mis miedos más feroces, los tacos todo el día como una sicopatía y el sexo de los ángeles descarriados. Espero que esto sea difundido, leído entre la gente de la cultura. Richard Villalón  canta siempre con el alma. Ahora vuelvo acorazado, frágil como siempre. No quiero ser la sangre inútil que rodó por los canales de las pirámides. ¡Quiero por favor redimirme de mi mismo!, Es cierto ,fui cobarde por no aguantar, pero nunca desleal. He intentado estos años hablar con periodistas y ellos me han ignorado porque me prefieren como leyenda urbana. Hay música de mí en el Tianguis del Chopo y en un cuartito en la memoria de la gente mexicana. Esta carta la escribo porque la primera señal de mi regreso se ha cumplido:”El día que atropellen un elefante en DF deberás volver como saliste.” Quiero consumar  mi propia profecía. Soy el encantador del dolor, del fuego al rojo blanco, un naufrago eterno de la felicidad preconcebida. El vampiro que se nutre en el tequila de una ranchera bien sentida. El extraterrestre alucinando por el Día de Muertos en el calor de una cantina…

 

Richard Villalón

Sevilla, miércoles, 01 de octubre de 2008

www.richardvillalon.com

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Entrevistas y Material.:0034 955712304

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Agradecemos su publicación en vuestros medios.

Oswaldo

octubre 2, 2008

 

 

Zíngaros: Los romaníes  prefieren la forma sin z, porque esta letra recuerda al tatuaje empleado por los nazis en los campos de concentración para identificarlos.

 

“El Lupo”  tenía dientes amarillos, aliento a Pisco peruano, a cigarrillos negros marca “Inca”. Era escultor,  había aprendido a darle levedad al  metal duro, ponerle forma, transformarlo en ángeles. Llegado de Italia, luego de una escandalosa escala en Cuba. Venia huyendo para darse de bruces con su destino: Emilia. Quien bailaba desnuda para presidentes y señores diputados, cada vez que en 28 de Julio -aniversario de la independencia nacional peruana- la fiesta continuaba…

Él soñaba a gritos con Ferramonti-Tarsia, un campo de concentración especial, allí su familia desapareció cantando canciones zíngaras, bromeando acerca de cómo fabricar un ataúd más barato usando maderas  incendiadas en los bombardeos contra Mussolini. “El Lupo” se encontró desnudo, tembloroso, tatuado;  justo cuando dos  camisas negras  borrachos se desatendieron, logrando meterse en la carretilla cargada de  muertos lechosos rumbo a la cal viva. Contaba que en un descuido  se echó un pedo tan clamoroso y vibrante que los guardias  rieron: “Hasta después de muertos, los judíos huelen mal.” El Lupo justificaba:” No era odio lo que cargaban los fascistas italianos, era un herencia oscura alimentada por siglos de resentimiento.” Bondadoso, él nos enseñó a amar su Trieste natal, el lugar más hermoso del universo. Nos cantaba baladas llenas de barcarolas perdidas en la mar y madres llorando un regreso no cumplido. Lupo se casó con Emilia, enseñándole ésta  otros horrores. En Perú, las negras como ella, eran pequeñas diosas caprichosas, dinamita entre las piernas y ansias de carne blanca parecida al canibalismo.

Emilia reía sin modestia, contando sus enculamientos de yegua. A partir de la conexión carnal, ese  mismo instante, ella salía despedida del mundo. Entregándose a un demonio menos bruto que nuestro diablo…A un Dios más  mañoso que el colgado de la iglesia.

Los dos a la vez. Ellos amaban así, a golpes y rasguños. Nunca importó la edad de los nietos, ni la de sus trece hijos misteriosos. Ella alardeaba que en el Palacio de Gobierno la habían bañado con Champán francés mientras  un general daba un golpe de estado, nombrándola “la mejor chucha del mundo” (coño en español). “El Lupo” consternado, la perseguía como perro a media paja. Sus encuentros eran sonoros, nada delicados. Visitando la casa de mis abuelos era difícil no enterarme, el abuelo se había levantado cual Lázaro de la tumba y mi abuela lo había cobijado en la profundidad remota de su cuerpo ennegrecido. Mirando trastornada a la pared, haciéndolo su príncipe venusino, veneciano…

“Gulash, fideos de patata y bolas de masa con queso comen en Trieste cuando la mar serena mira con su panza azul el trajín de  los pescadores. Las mujeres eran morenas como vírgenes salidas del medioevo y  mis hermanos intercambiaban esposas para no aburrirse de los mismos pechos”. Mi abuelo judío sefardita, italiano del norte  frente a Venecia, lloraba en un español seco, sin hielo, nadie acababa por entenderlo. Como artista tejía un mundo diferente haciéndose amar por cualquiera para no perderse en la furia del exilio involuntario. Le veía por las calles sucias y malas de Lima, parecía realmente rehén de esa ciudad. Castigado por haberse librado de la muerte, escapando  entre los muertos.

Emilia lo amaba, le decía “El Lupo”, así lo apodaron sus hermanos, por lobo, por zorro. Su única astucia fue no tenerle miedo al miedo. Subido a las azoteas, cantaba a voz en cuello extrañas canciones italianas, cocinaba “tuco” (del italiano suco, zumo o jugo de tomate), contando sus mujeres y peces plateados inexplicablemente multiplicados. “El Lupo” supo ser equilibrista de las culturas cruzadas .Tuvo hijos con negras, con cholas, con chinas. Naciéndole  bellos, bestias, sangrientos y persignados. Salieron certeros para matar de un solo golpe, tercos por llegar a cimas  inaccesibles. Sus hijos  sumaron su osadía. Cumplidos los 72 años decidió divorciarse de Emilia, negándose a firmar en el papel “por mutuo acuerdo”.

Él quiso aclarar, dejaba a Emilia, mi abuela:” ¡Por puta!”. Emilia dejó de llorar cuando confesó gritando: “¡el platanero sí me pagaba!”. Lo hacía para compararle al Lupo su Pisco peruano, sus cigarrillos marca “Inca” y los alucinantes tomates domingueros para embelesarnos con su “tuco” italiano.

 

Richard Villalón.

Sevilla, 30 de septiembre de 2008

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¿Marcianitos?

agosto 25, 2008

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