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Cumpleaños José María 2018

marzo 19, 2018

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No lo debiera decir públicamente. Caminando, para mí, sigues bailando. Iluminando esa parte cargada de preguntas que trae la luz: México DF. La Sala Ollin Yoliztli, García Márquez… Aquella noche cada reposo era una agitación pertinaz. Aún aparecen cuando bebo vasos en fiestas  aburridas, cuando tejo para ti, al cantar en el coche pasando vertiginosas las calles, deseando llegar a la isla flotante de tu cama, encontrándome adicto a tu olor elaborado por siglos, inventado por ti, para quedártelo solo tú.

Este cumpleaños, mi regalo hubiera sido haberte dejado, rodeado de niños, gente buenamente inútil, piratas, dragonas, un señor hablando cosas vacías, otros  dándonos la aquiescencia de su estúpida tolerancia.

Este año, lo mejor hubiera sido dejarte  en el aire de una libertad muda de paros laborales, de jubilados, de sentimentalismos  cofrades. De señoras y señores hartos de pistas de estacionamiento, para alcanzar bien vestidos, a ese misterioso rebujito donde aparece ahogada la imagen de un santo pajero.

Dejarte hubiera sido la bolsa del regalo, pero no puedo condenarte  a ese hispalense e inclemente sol lacerante, a su invierno lleno de clavos. A esos bares sevillanos llenos de manos cálidas, gritando Betis y salvas al Sevilla. No podría condenarte a ese maquillado infierno. Ese lugar donde brilla lo bueno por su falta de consecuencia. La caridad dura unas cuantas calles, un ¡Macarena Guapa! Hasta el paroxismo increíblemente teatral, el resto del año, el pelo de la Virgen se llena de hijos de puta, chinches bien orquestados, políticos exagerados.

Prefiero estar a tu lado, custodiando hipnotizado, pudiendo disparar, escondido en tus sueños  cuando ataquen facturas, injusticias y la putamadre que parió a los correctos. Por eso no me he ido. Nuestro amor no entra en cabezas tan chiquitas, en gominas tan densas, en Nenucos tan viejos, en señoras jodidamente feriantes, Rocíos oliendo a caldereta rompiendo su protocolo del congelado, amores boscosos, “Agujero, aunque sea de caballero”. Es una pena, una desgracia garrafal,  tanto coño  bello, tanta polla espléndida, desperdiciadas meando, “mucho Lirili poco Lerele”. Follar limpia, alegra, despeja, desata… incluso los curas lo necesitan, como la ola al mar.

Por eso me he quedado, aunque el silencio me haya convertido en un adivino lleno de rabia, con algunas canas sin florecer y pajaritos  siguiéndome como moscas y moscas agitando en sus alas la belleza sobreviviendo a la mierda. Aunque cante en el idioma inventado por el silencio, esperando descifrarme.

Tú eres mi felicidad, cuando vivamos la muerte entera, recuérdalo. Te amo, nadie logrará superarme. Este ejercicio seca la garganta, oscura la sangre, deja poemas abortados como niños de una noche violenta. Repito: Te amo

No obstante siga la xenofobia, el hambre, los desocupados, la fuente de la ley disparando irregular su veneno de rato en rato, aunque Lima siga pensando un rapto y en México, un hombre se haya filmado afeitándose a gritos el sexo, jurando que mi abandono causa trastornos generales, nunca imaginé al cerrar su puerta, que la sal ya no le salaría y lo dulce, terriblemente le amargaría.

Es verdad, cada cual sobrevive al de su lado…  Hubiera sido bueno regalarte un planeta sin el ángel descerebrado de Trump, sin la Merkel sustituyendo a las brujas del bosque. Un lugar donde independentistas, sin anestesia, están sacándole muelas a esta España cuyo razonamiento sorpresivo, involuntario es involutivo, cual joroba, creciendo mochila monstruosa, hacia atrás. Una prensa evitando manipular, condenar para su beneficio, a quien mata niños. Unas  calles donde las mujeres no sean violentadas, enviadas a golpes o cuchilladas a la eternidad, con el pretexto del mal amor. Aunque a estas alturas sonaría noño, ese podría haber sido mi mejor regalo…

José María Moreno Paredes ¡Te amo! con sus consecuencias, sus redondeces, sus aristas. Nuestro Narciso hijo-gato, rey del capricho, el cariño profundo, desinteresado, aparece en el reflejo de este invierno espeso, lluvioso ratificando lo importante, mágico y necesario que eres, alquimista formulando así lo mejor de mi vida.

Sabes mi extensión, mis coordenadas, la locura de tenerte, avivando la fogata de esta pasión, hasta los satélites sofisticados la ven desde el espacio…

Este papel será el talismán para protegerte por varios siglos, espero se haga tu piel hasta el último de tus días, como se lleva un lunar, lejos del barco quieto de un bolero.

¡Feliz Cumpleaños!

 

Richard Villalón

Domingo, 18 de marzo de 2018

 

 

 

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Motivos para el Sincericidio

marzo 2, 2018

Para difusion

Richard Villalon

unicornio1

Algunas madrugadas vienen las palabras, mirándote desde el filo brumoso de la cama, asomadas como gatos intentando jugar contigo. Uno lleno de ansiedad e insomnio, de repente, se  encuentra exhausto, trabajando ciego, aplazando las leyes que desigualan al mundo. Es necesario, en esta España llena de corruptos, belicosos, independentistas, pasivos violentos, patrullas disfrazadas en general,  haya algo regalando la esperanza de contar con alguien, reconocer la confianza como algo para  ganarlo. Nadie puede estar prescrito habiendo errado en su ejercicio de no traicionarse.

Estoy en contra de lo imposible por solucionar, nunca está demás hacer saber al mundo los desastres cotidianos, enarbolando nada más que la verdad. Me aterra el victimismo, es una muerte civil. Como también resultan insoportables esas historias con fotos idílicas, viajes a pagar en 36 meses, señoras memoriosas  afirmando un mundo divido entre “buenas” y malos.

Esta madrugada surgió una palabra y dije : ¿Y…si lo…

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Motivos para el Sincericidio

marzo 2, 2018

unicornio1

Algunas madrugadas vienen las palabras, mirándote desde el filo brumoso de la cama, asomadas como gatos intentando jugar contigo. Uno lleno de ansiedad e insomnio, de repente, se  encuentra exhausto, trabajando ciego, aplazando las leyes que desigualan al mundo. Es necesario, en esta España llena de corruptos, belicosos, independentistas, pasivos violentos, patrullas disfrazadas en general,  haya algo regalando la esperanza de contar con alguien, reconocer la confianza como algo para  ganarlo. Nadie puede estar prescrito habiendo errado en su ejercicio de no traicionarse.

Estoy en contra de lo imposible por solucionar, nunca está demás hacer saber al mundo los desastres cotidianos, enarbolando nada más que la verdad. Me aterra el victimismo, es una muerte civil. Como también resultan insoportables esas historias con fotos idílicas, viajes a pagar en 36 meses, señoras memoriosas  afirmando un mundo divido entre “buenas” y malos.

Esta madrugada surgió una palabra y dije : ¿Y…si lo cuento?

Llevo casi dos años buscando casa. Para la mayoría de gente de las redes, “los enredados”, ha pasado desapercibido. Dando vueltas frente a mi muro, recopilando lo hermoso de lo expuesto, hago inventario: Mucha poesía, música, eventos donde los artistas vivan de su arte. Avancen, vistan multicolor alegría, sin photoshop. De cuando en cuando aparece la desesperación de un cartel explicando mi necesidad. Nadie de nada o nada de nadie…contestando.

Hace casi dos años pongo un anuncio, la respuesta han sido preguntas. Si estoy en la ruina, si me he divorciado, si mis amigos me han abandonado, si vivo así por haberme venido a España en pleno apogeo de mi carrera. ¿Por qué no me vuelvo a mi país? España está difícilmente dañada entre todos, una farisea  inmobiliaria es la respuesta, como todo lo que pasa aquí, un listo destajando cruel, comiéndose vivo, a aquel animal aun moribundo.

Dada mi condición de artista independiente ha sido imposible llegar a acuerdos comerciales. Muchos papeles, mucho dinero, esa sensación ácida de no ser entendido. Allí es donde radica la soledad,  la soledad no es estar solo, sino más bien rodeado de gente sin intentar entenderte.

Somos un actor y un músico, casados gay, extranjero uno, ambos contestatarios. Dos talentos demostrando por años, su valía poética, profética,  estética y política. Estos datos no son una buena piel para este mundo de ovejas y  lameculos.

Si eso lo sumo a esa extraña manera de vivir del andaluz de pro, nos convierte por regla en sospechosos, perniciosos, catalogados con un marco claramente supersticioso. Viviendo en una alerta constante “un no parar, un sin vivir”. Una caseta de Feria en Abril, una procesión solemne plagada de “cosmopaletos”, mantillas, una tarde de toros es el mejor gráfico para comprobarlo. Aquí mientras seas turista, la risa son árboles de un falso vergel, la cobertura existe pero el móvil está alejado de la verdadera hospitalidad.

Estos años  diariamente he vivido  enfrentándome a eso, a la risita pequeña, chistes de mariquitas, a eufemismos  xenófobos, a burlitas circulares como ondas en las aguas en este glorioso Guadalquivir. Un pésimo maquillaje de modernidad, de aceptación o normalización domesticada. El corto significado y respeto moral hacia los que asumen ser gay, de izquierdas y desprejuiciado, en el mejor de los sentidos.

Ese ha sido el recorrido doloroso de esta vida escogida. No me dejan cantar en este lugar. Desde las autoridades culturales, hasta los mercenarios de los teatros de alquiler. No hago sevillanas, flamenco, ni jazz. El canal autonómico de televisión es el guardián de lo cutre, lo inútil y execrables demostraciones  de nacionalismo rancio.

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Mi trabajo recorre Europa, menos aquí.

Las televisaciones quieren copla. Los bares , amigos borrachos para llenar la caja .Los artistas tenemos que cantar para publicitarnos en sitios con mecánicas sórdidas, donde nadie importante recala y si pasa, estará borracho tratando de olvidar quien es en ese momento, y lo duro que se le hará seguir siendo él mismo al día siguiente. Incluso hay dueños de bares congratulándose de salvar una cultura, cuando lo que salvan es una factura y bien gracias…

¡A tomar por culo el Arte!

Aun así no he perdido confianza, he ganado una imagen seria y legal, hay pocas gentes que puedan afirmar lo contrario. Soy respetable, a quien no le gusto prefiero despertarle temor. Algo se aprende: “Donde fueras, haz lo que vieras”

Ahora busco casa urgente, escribo esto atacado por un sentimiento profundo de indefensión. Busco gente buena, sensible y atrevida, para ayudarnos a evitar llegar más al fondo. Gente analizando nuestra valía .Tenemos suficiente valor como para sobrevivir a pesar de las circunstancias políticas, económicas y sociales. Está claro, sin cadena, no existe la fuerza.

Ahora mismo habrá más de uno afirmando colérico que los españoles están pasando por eso mismo. Ningún humano es superior en la lista de la prioridad. Nadie estando peor, mejora  la condición real de nadie. Si salvas a uno, salvas a la Humanidad .Nunca pensé escribir esto, si he llegado a esta confesión es por necesidad de salvarme.Lejos de la vergüenza, con dignidad.

Si tienes una casa por favor llámame, podemos hacer una cadena, ayudarnos prácticamente. No hablo de caridad, ni paternalismo chovinista. Hablo de servirnos. Desde estas líneas llamo a los exquisitos, a los ricos del alma, a los bienaventurados escapados de lo políticamente correcto establecido. A los mecenas, a quienes necesiten la fortuna de cambiar ciertas reglas del juego.

Ayúdenme a no sentir este pavor cotidiano de existir. Me niego a ser un animal en extinción. Los artistas jugamos un papel importante en la felicidad del mundo. Un mundo sin arte es quien genera este oscuro tiempo de corrupción, salvajismo acelerado, la falta extensa e intensa del amor.

Richard Villalón

Marzo 2018

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Después de la misa, habrá una orgía…

agosto 25, 2017

Después de la misa, habrá una orgía…

 

 

Cumpleaños en Sevilla 2017

Tanto tú como yo sabemos que un día tomaré la puerta, buscando implacable ese país imposible de inventar en vida. Su ausencia premeditada asistió a verme dormir, a verme bailar cuando la soledad  mordió los bordes de mí, de mí mejor abrigo.

Cual fotografía vahída quedaremos detenidos escuchando vecinas supersticiosas, iluminados por fuegos artificiales de las noches viejas, costillas de barcos con fantasmas resignados. Estrellas fugaces sordas, respuestas mudas…

Nuestros zapatos se pondrán vacios, desolados, lustrados hasta la extenuación, lengua afuera del placer.

Es verdad, nos hemos amado tanto, podemos llamarnos inmortales. El ritmo de lo real ha quedado bajo el ritmo secreto de nuestro corazón acompasado. Somos amantes coordinados en el eje de la discordancia continua. Devastadores, turbios,  piedras delirantes contra  el plano espejo de la falsa paz. Causamos espanto, hechizamos como los precipicios atraen a las cabras, como las jeringuillas a quienes se han hartado de perder, comemos con las manos lo crudo, lo real. Algunos espantados  distraen la mirada, somos imposibles de descifrar.

Por eso la gente murmura cuando incendio mi palacio, cuando subo a la nave de otro marciano, cuando riego de noche las albahacas llorando anegado del  adiós. Es como alguien a quien le cayó el silencio  de los muertos, alguien confundiendo arena con arroz, el aire atrapado en el fondo de un acordeón.

Me niego a ver la vida como un frio inventario. Prefiero dejarla  flotar en el aura morada del azar, darle sorbos de té con luna reflejada. Cambiarle la costumbre de reír cuando deba llorar. Besarle el silencio, lamerle el paladar, encontrarle sabor a vino de Burdeos, hacerle cosquillas en la planta del pie con una pluma de mis propias alas…

Cantarle bajito, mientras su brillo cabalga astuto hasta la oscuridad rotunda para destruirla libre, sin culpa, ni piedad.

No me arrepiento. Pienso, justifico mi felicidad, recurro a los segmentos de esta maravillosa profesión indómita, refulgente, sobria libertad.

A pesar de los escenarios, los secretos, sus disturbios, los mandamases mandados. A pesar de las falsísimas amistades. A pesar de haber hervido demasiado el agua o enfriado hasta hacer piedra mi hielo, nunca me arrepiento.

Entre mis lágrimas nadan hombres con penes indomables, anos estranguladores casados con señoras replicantes. Mujeres pezones de mármol, vaginas de cristal, clítoris de clavo herrumbrado… No me arrepiento de llamar a José María mil veces despierto y seis mil soñándolo, de meterme entre sus piernas para llegar a él. De calificarlo y descalificarlo porque un feroz suicida habita la espuma de esta rabia interior. De verle extasiado dormir, mientras el insomnio tira las puertas de esta casa donde nos tenemos que ir. No me arrepiento de desear  tanto el deseo de no perder  las ganas. De escuchar rancheras  mientras imágenes llenas de terroristas pueblan la televisión demente. Llamar a mis demonios cuando un botón pierde su ojal. De tejer, tejer, tejer como una araña asustada, mi próxima trampa, “mi angustia, mi penar.”

De evocar a mis tías si aparece niebla en la mesa del tarot, de cantar harawis cuando la palabra guerra es imposible dosificar. De besuquearme con mí sombra si alguno de los dos, quiere desertar. De emborracharme con mis muertos y apedrear la luz de la maldad con la misma piedra, con la  que ella acostumbra matar. De provocar comezón en las partes íntimas de quien me tiene rencor.

No me arrepiento de llamar  al número correcto del personaje equivocado, evitar el whatsapp ¡Quiero hablar! Caminar por México absorbiendo su olor, provocar una ola en Cuesta Manelli, sacarle los ojos al enmascarado sentido del pavor.

No me arrepiento de odiar saludablemente, si descubres  seres incapaces de amar. Posturas tibias y postureos de neón, rímeles exagerados, lanzas contra la pasión. Me niego a la post-verdad, al señor que proclama porcelana siendo arcilla en realidad.

Alguna madrugada sonámbulo cerraré la puerta silencioso, iré a buscar el país donde querría vivir, a seguir sus rastros entonando una canción. A construirlo  minucioso, un poco cínico, casi paciente. Ahora mi bufanda toca el diente frio de la muerte en cualquier curva acelerada, en cualquier medicamento genérico de la seguridad social, en cada grito desportillado si ataca el desencanto, entonando su sonrisa de alquitrán.

Cerraré mi pecho con el destino alcanzado, el primer recorrido de otro camino inventado.

Fui feliz, no me avergüenza lo utilizado para lograrlo. Hice felices a quienes supieron preguntar lo necesario, aceptar lo importante, deshacer lo intrascendente. Quererme con esta vida aceptando el peso de la suerte, amarme en la inmensidad como en la peor escasez. Financiar sin miedo la duración de mis noches y mis días. Así los años nunca aciertan su talla, su persistencia, el efecto de sus daños. Declaro: Es el talismán perfecto contra sus estragos.

Por eso mismo, quedan invitados al resto del plan de mi vida, los discriminados exhaustos exquisitos.

Si después de la misa no hay una orgía…es imposible la existencia de alguna de las dos.

 

Villalón

Sevilla, 24 de agosto 2017

 

Jesusito

junio 23, 2017

Jesucristo

Jesusito era sagrado en Navidad, en cada pasillo de mi casa arequipeña brillaba como una estrella de platina, era hermoso,  hasta sentirme  sucio. Ojitos verdes retama, como un huayno lleno de chicha, cercano a la miel. Era un niño encontrado en el río, decían los cholos. Hasta pensaron que era un “Achicorico”. Un diablo disfrazado de  criatura recién nacida, camuflado siniestramente para luego dejar sin sueños, ni habla, a quien compadecido, lo recogía. Jesusito aún así,  era el angelito que cuidaba de mí, de mi nostalgia por una madre desaparecida y un padre  fantasma.

Jesusito me quitaba del miedo a dormir solo, del asma bronquial, dándome  humo de ruda, rezos imitando al borracho del cura. Me salvaba de mis otitis con un cucurucho de papel periódico quemándose en mi oreja medio podrida…

A esa edad somos  buenos irremediablemente, según te haya tocado en la lotería del destino o muy malos, si nacías en un hogar  donde  la pobreza ladraba necesidades a un eucalipto seco…

Me había tocado vivir entre los buenos, los excesivamente buenos. La situación de mi abuela me ubicaba en la palabra “niño patroncito” criado entre el volcán, los indios rencorosos oscuros y las llamas  viéndome fijamente antes de escupirme para  demostrar que no hay placer sin sorpresa, ni mucho menos amor sin dolor. Era un privilegiado.

Tendría tres años, recuerdo el olor del campo, el sudor de las bestias… y los pies de las mujeres que venían de recoger agua. De llorar calladamente a hombres que las habían abandonado como quien deja a un animal herido por la sierra del Misti, sin tener siquiera la compasión de acertarles un balazo, para no dejarlas morir solas  entre la nieve azul que es el abandono. Ellas eran las primeras mujeres que me hicieron amar la libertad de elegir, el dolor secreto y candente que es amar sin tener respuestas claras. La penetración inútil de la soledad actúa, sin respetar futuros, orificios, ni mucho menos la belleza de cada cual…

Jesusito llenaba mis horas con historias del *“Pishtaco”  cortando cabezas en los caminos alejados, para luego hacerlas aceite necesario para que las campanas sonaran  cada vez más lejos… Herrumbradas, serias atravesaran las quebradas, los puquiales, la neblina del valle del Colca. Como verán, Jesusito  era un faro necesario, inevitable, cuando se anda solo de amor. Olía a corcho quemado, a leche de vaca cortada, cuajada para hacerla queso y alfalfa floreada en lila, como esas flores raras que alumbran tristes temblando a ciertos muertos.

Comencé a quererlo el día que un rayo mató a mi tía Margarita, dejándola fusionada en la grupa del caballo con quien desgraciadamente la tuvieron que enterrar, demostrando que su elegancia cosmopolita  había sido un escudo contra la vulgaridad del resto de la familia. Tarde o temprano viene la muerte encarando que la vida es su mal juego fatal, paradójico como quien ríe, antes de romperse un diente.

Ese día el horror de la realidad, me hizo abrazarlo hasta sentir que su corazón revoloteaba como los pajaritos, que negándose  a vivir presos, se estrellaban en la jaula para matarse antes que la infelicidad del encierro los mate.

En ese tiempo ya tenía cinco años, Jesusito creo trece, fue limpio y bueno hasta dolernos la boca de tanto beso ciego. Luego… salimos radiantes, estrenados, resucitados, el mundo parecía creado para servirnos.

Ese amor clandestino, juguete contaminado, palillo viudo chino,  comenzó a exteriorizarse de maneras turbias, sobrehumanas, errático hasta descabalar brújulas…La hacienda de mi abuela quedó como detenida en una gelatina cristalina…

El viento traía nuestras voces adornadas de ruidos multicolores, las gallinas ponían huevos fuera de lo normal. Los cuyes se reproducían como locos asaltando despensas y azoteas donde secaban maíz. Las acequias arrastraban  flores arrancadas por sus aguas, desde allí arriba, en la puna, donde ni siquiera era necesaria la felicidad.

Así me toco enterarme. El amor no es lo que cuelga víctima de la gravedad, ni lo que sube intenso  para bajar de  bruces liviano. El amor quema fríamente, el amor solamente es como cada cual sepa inventarlo para construir y a la vez derribar el espejismo que es amar.

Una tarde mi abuela  asombrada por mi falta de enfermedad, hablando bajito, como rezando aseguró  estar contenta  por mi salud. Me olió como los lobos, diciendo que ya no olía a agua de florida, sino a tierra quemada, a piedra de rio, a pezuña de animal sin dueño. Me aseguró que lo peor era dejar de sentir nuestra verdad, para  conformarnos con la mentira obligada por los demás.

Así de fácil, decidí que Jesusito era el primer hombre, la vida sería un desfile de Jesusitos, si no me sabía controlar… “Dicen los que han amado que amar es dulce y que duele, si eso es verdad, se puede amar y ser desgraciado”

Hay noches, en las que aparece Jesusito entre mis piernas, bajo las mantas de la cama, jadeando, mordiéndome las orejas, lamiéndome como un queso  hediondo, insultándome en quechua. Diciéndome que soy un “Zupaypaguagua” (hijo  del diablo demonio) porque no lo dejo  entrar en mi cuerpo, volverlo trompo suelto, cóndor estrellándose en lo viscoso de su luminoso esperma, atragantándose con mi pelo, hasta morir de una tos capaz de matar a un marciano.

Jesusito aparece cuando voy a la iglesia y veo a un cura exagerando la llegada de un señor desconocido y lejano, lleno de cicatrices, preocupado por meternos miedo y desconfianza, para asustados, tenernos a su pies. Jesusito  apareció tres minutos antes que en Ámsterdam jurara enamorarme de hombres  que saltaran al abismo. También cuando escuché la voz de José María la primera noche en México, llegó para destrozar lo débil de mi vida y quedarme con lo útil, lo fuerte.

Del Jesusito de carne y hueso supe que había tenido hijos en tres mujeres diferentes, los tres primeros se llamaban Richard, en quechua natural y profundo. Había salido de la sierra de Arequipa rumbo a Ayacucho. Su cadáver ha dejado dudas acerca de cuanto duró la agonía cuando los militares lo desbarrancaron  en un ataque de Sendero Luminoso y prefirieron dejarlo morir lentamente  como se asa una carne para celebrar un velatorio. Seguramente ese día fue cuando se me cayeron las cucharas de golpe y porrazo mientras  comía en una cena con un extraño embajador en los Cárpatos  o cuando en vez de sal, eché azúcar a un cebiche en un bosque de la Selva Negra alemana donde la vida me llevó a reír.

No sé cuando, pero algo de él se seco dentro de mí y una tristeza viuda se quedó a rugir entre algunas notas de mi mejor canción. Los Jesusitos posteriores, me dieron algunos palos, otros flores. Con esa experiencia, descubrí que antes de columpiarme  en el orgullo vacio de ser gay, prefiero ser un buen ser humano.

“Jesusito de mi vida, Jesusito de mi corazón que me quede como estoy “, porque esta felicidad, muchísimo mucho, me ha costado.

Richard Villalón

Sevilla, miércoles, 21 de junio de 2017

 

www.richardvillalon.com

Artwork Isabel Chiara

 

*El pishtaco o nakaq es un personaje mitológico de la tradición andina, especialmente en Perú y Bolivia. En algunos lugares de los Andes, el pishtaco es llamado kharisiri.1 La palabra pishtaco proviene del quechua pishtay (decapitar, degollar o cortar en tiras)[ pishtay > pishtakuy> pishtakuq > pishtaco].2 La leyenda del pishtaco o pishtakuq como asesino a sueldo, surge entre la población de los Andes peruanos, en especial en los departamentos de Junín, Huancavelica, Cuzco, Ayacucho, Apurimac, Pasco y la sierra de Lima, en las épocas de construcción de ferrocarril, carretera o explotación intensiva de la minería

Pagina Web Nueva

junio 5, 2017

http://richardvillalon.com/

 

 

Curriculum 2016

marzo 4, 2016

Diego A. Manrique: «La música no significa ya nada. Que sea gratis y esté en todas partes la ha devaluado»

diciembre 8, 2015

Origen: Diego A. Manrique: «La música no significa ya nada. Que sea gratis y esté en todas partes la ha devaluado»

Richard Villalon en el Piano Blanco de Sevilla

noviembre 25, 2015

Rogamos difusion

Richard Villalon

piano blancoRichard Villalón en el Piano Blanco

Un concierto sui-géneris donde las canciones del repertorio más representativo de América Latina se entrecruzan con temas populares de Europa  en una fusión justa, equilibrada y brillante. Un espectáculo íntimo, vibrante y conmovedor. Rancheras, Boleros, Música Negra  peruana, Valses, Rock , Psicoflamenco, en una puesta en escena minimalista donde la voz, la poesía y el personaje cantor se adentra, explora y canta contando…encanta.


Richard Villalón: Cantante, Actor, escritor, maestro, provocador… Nacido en Perú.

Lleva una vida cantando y viviendo en distintos países de América y Europa. Cantante contratenor de exquisita formación  ha recorrido con su potente presencia los principales escenarios del Mundo. Ha creado escuela y polémica a través de sus propuestas cada vez más atrevidas .La crítica lo cataloga como una de las voces más portentosas del ámbito de la música popular  en América latina. Temperamental, sorpresivo y francamente demoledor logra llevar…

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Richard Villalon en el Piano Blanco de Sevilla

noviembre 25, 2015

 

piano blanco

Richard Villalón en el Piano Blanco

Un concierto sui-géneris donde las canciones del repertorio más representativo de América Latina se entrecruzan con temas populares de Europa  en una fusión justa, equilibrada y brillante. Un espectáculo íntimo, vibrante y conmovedor. Rancheras, Boleros, Música Negra  peruana, Valses, Rock , Psicoflamenco, en una puesta en escena minimalista donde la voz, la poesía y el personaje cantor se adentra, explora y canta contando…encanta.


Richard Villalón: Cantante, Actor, escritor, maestro, provocador… Nacido en Perú.

Lleva una vida cantando y viviendo en distintos países de América y Europa. Cantante contratenor de exquisita formación  ha recorrido con su potente presencia los principales escenarios del Mundo. Ha creado escuela y polémica a través de sus propuestas cada vez más atrevidas .La crítica lo cataloga como una de las voces más portentosas del ámbito de la música popular  en América latina. Temperamental, sorpresivo y francamente demoledor logra llevar al espectador a regiones muy intimas, quedando así grabadas su voz y su presencia,  en la memoria de un colectivo que él define como las inmensas minorarías. Alejado voluntariamente de los medios de vez en cuando aparece creando expectativa y gratos resultados allí donde canta. Vive actualmente en Sevilla. Su trabajo está al servicio de movimientos sociales comprometidos con la justicia, la equidad y la belleza.

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